Haber recorrido el largo camino de la enfermedad y luego el de la despedida es triste y agotador. Hay que comenzar a vivir nuevamente, aprendiendo a sobrellevar el dolor y el vacío que ha dejado este hijo que partió. Pero este recorrido no sólo es difícil para los padres, lo es también para los hermanos.
El perder un hermano es también devastador y muchas veces por no querer agregarles un dolor extra a los padres, los otros hijos no les cuentan “lo mal” que se sienten. A veces la familia o amigos depositan sobre sus hombros la responsabilidad de ser fuertes y ayudar a sus padres a superar la situación, sin pensar muchas veces, que ellos están igualmente afectados, tristes y desconcertados. A veces la culpa los invade, y es tanto o más grande que la pena misma. Se culpan por estar sanos o por haber sentido que los padres se preocupaban más del hermano cuando estaba enfermo o por no haber sido ellos los que se fueron.
Es importante que a pesar del sufrimiento por haber perdido a uno de sus hijos, los padres acompañen y guíen en el proceso del duelo a los otros hijos. De esta manera los lazos familiares se verán fortalecidos y podrán salir adelante dejando atrás el dolor para darle paso a la esperanza, honrando la memoria de este ser amado que partió.
Encontrar la forma adecuada de realizar esta labor, dependerá de cada familia, así también la forma en que deseen hacer este proceso. Tal vez algunos preferirán acercarse a su Iglesia o Templo a orar, o participaran de jornadas con otras familias que han pasado por lo mismo. Sin embargo con el fin de hacer un aporte a esta gran labor que a los padres se les viene por delante, basándose en Wolfet (2001), a continuación se entregan algunos consejos que tal vez les servirán como guía para comenzar.
Para los más pequeños…
1. Ayúdelo a aprender a diferenciar entre el dolor y el duelo: el dolor es lo que piensa y siente dentro de él cuando muere alguien a quien quiere. El duelo, es lo que hace cuando deja que esos pensamientos y sentimientos salgan fuera de algún modo.
Para empezar a sentirse mejor tiene que hacer el duelo. Si se lo guarda todo dentro sólo se sentirá peor.
2. Él tiene derecho a estar triste: estar triste no es divertido, pero si ahora necesita estarlo, está bien, le ha pasado algo muy triste. Pero así también tiene que saber que no siempre debe estar triste, tiene derecho a estar feliz y si quiere reír y jugar esta bien, nadie va a pensar que ha olvidado a su hermano(a)
3. Si tiene ganas de llorar, deje que lo haga: llorar no es sólo de bebés, todo el mundo llora cuando esta triste, esto le ayuda a sacar lo que tiene dentro. Que no se aguante por miedo a ponerlos tristes.
4. Que nadie decida sobre su dolor: su dolor es suyo y tiene derecho a sentirlo, que nadie le diga lo contrario.
5. Que no piense que debe ser fuerte: puede tener pena, llorar y decirlo. Que nadie le haga esconder lo que siente.
6. Incentívelo a construir una caja de recuerdos: en una caja puede guardar todas aquellas cosas que le recuerden a su hermano(a), una foto o una carta que le quiera escribir; tal vez su juguete favorito. Puede también hacer un álbum de fotos o un diario de vida con cosas que le hagan recordarlo(a).
Para adolescentes:
1. Ayúdelo a comprender la diferencia entre dolor y duelo: el dolor es lo que piensa o siente por la perdida de un ser querido. Es una sensación de aturdimiento, tristeza, rabia, resentimiento y a veces alivio, todo mezclado. Es como sentir un dolor de tripas y un vacío en el pecho. El duelo es la expresión del dolor por la muerte de un ser querido, una forma de dejarlo salir al exterior. El duelo consiste en hacer cosas como llorar, hablar sobre la persona que ha muerto o escribir sobre ella.
2. Déjelo que exprese su ira o pena: es normal que sienta rabia o pena, a veces no podemos distinguir bien entre una u otra, a veces también es más fácil estar enojado que triste. Puede que esté enojado con su hermano(a) por haber muerto o tal vez con Dios por haberlo permitido, esta bien sentir eso de vez en cuando, sin embargo no puede ir por la vida enojado.
Si siente mucha rabia puede gritar o golpear su almohada, el guardarla le puede hacer mal y hasta puede hacerlo enfermar. La pena la puede calmar, escribiendo o escuchando música, también puede salir con sus amigos o hacer algo que le entretenga.
3. Déjelo llorar: es una de las mejores formas de expresar su dolor. Ayúdelo a que se permita ese espacio, llorar es saludable y además es buena terapia. Enséñele que no debe avergonzarse y que no piense que es débil por hacerlo.
4. Ayúdelo a comprender que el duelo no es de una forma concreta ni dura un tiempo determinado: el duelo nunca es igual a otro, no debe pensar que tiene que sentir dolor de la misma forma o el mismo tiempo que otras personas. No deje que nadie le diga cuándo y cómo sentir su pena. Permítale tomarse todo el tiempo que sea necesario y si el periodo es más corto o más largo que el de otros, ayúdelo a comprender que no importa.
Si es un periodo corto, no significa que quisiera menos a su hermano(a), solo quiere decir que esta saliendo adelante. Que sienta menos tristeza no quiere decir que lo ha olvidado, su recuerdo estará por siempre junto a el.
5. Incentívelo a construir una caja de recuerdos: permítale tomar aquellas cosas que le hagan recordar a su hermano(a) y guardarlas en una caja, puede también hacer un álbum de fotos o un diario dedicado a el o ella, así tendrá un recuerdo que podrá conservar para el futuro.
6. Aconséjele que no intente calmar su dolor en formas poco saludables: el dolor que siente tal vez a ratos es insoportable y piensa que no va a pasar nunca. El recurrir a sustancia como las drogas o el alcohol hará que la vida de su hijo y la familia entera se complique y sea aún más difícil sobrellevar el dolor. Aliéntelo a pensar en el futuro y a seguir adelante, de alguna manera aparecerá una luz que lo guiará hacia la felicidad.
Es de esperar que estos consejos les sirvan para comenzar a vivir una nueva etapa en sus vidas… superar la pérdida y aprender nuevamente a ser feliz.
Paulina Muñoz G.
Psicóloga en práctica
Unidad de Oncología Infantil
Hospital Dr. Sótero del Río