Introducción
 
La muerte será siempre un aspecto trascendental en la vida de cualquier sujeto. En todas las épocas a perturbado al hombre, en cada lugar del planeta. Dado que la concepción de la muerte varía según las explicaciones que la ciencia, las religiones y la cultura tienen de este fenómeno, puede entendérsela tan heterogéneamente, que incluso puede concebirse en concepciones opuestas. Desde el término de la vida, como el paso hacia el final de la existencia; hasta el paso hacia otra instancia superior.
La muerte es la única certeza de todos los sujetos, es por esto, que se pretende entregar información práctica de la importancia que posee este tema, y sus aportes a la vida de cada uno.
La aproximación al concepto de muerte, será expuesta desde la mirada de la psicología específicamente desde el modelo conceptual psicoanalítico, y la obra de Elizabeth Kübler-Ross, quien trabajó con personas moribundas y dedicó su vida a la investigación del proceso de morir.
 
La muerte es un tabú
En la actualidad de nuestro país, donde la inmediatez, la eficiencia y la premeditación que subyace al modelo de libre mercado, como instancia reguladora de la cultura posmoderna, resulta complejo abordar discursivamente el concepto de muerte. Ya que genera reticencia a conversarse cotidianamente, considerando que es lo único seguro de la existencia humana.
Cuando se piensa en la muerte, cotidianamente se piensa en su prolongación cuantitativa en términos de la cantidad de tiempo, que se posterga a través de la medicina tradicional que entrega esa respuesta a los enfermos terminales y a sus familias. Sin embargo, la cuestión sobre la característica de sobre-vida y su valor cualitativo es lo que pone de manifiesto, la importancia de llegar a un consenso en cuanto a una prolongación de una agonía, versus una muerte cuidando los aspectos naturales de ésta.
 
Siendo un tema tabú, resulta complejo de enfrentar en alguna conversión trivial, o quizá en una reunión social. Surgen reacciones aversivas, como “cambiemos de tema”, “hablemos de algo más agradable”. Respuestas que a la larga, representa la constante negación de un tema que vive latente con cada sujeto, hasta el día de su muerte como una certeza.
 
Hablar de muerte
Durante mucho tiempo, se niega la existencia de la muerte en muchos hogares, el tema es pasado por alto, a pesar de sí uno de los mayores aprendizajes de la vida, están dados ahí.
A los niños, hasta hace poco tiempo, se les escondía y negaba la existencia de la muerte. Incluso se les excluía de los rituales significativos, como el velorio y el funeral, lo que genera un conflicto en la manera de elaborar un duelo, no existe un momento de despedida sano.
Ha sido comprobado que ocultar la muerte genera trastornos en el desarrollo emocional y manifiesta más las angustias de los adultos en relación a la muerte, que la capacidad de los niños de hacer frente a esta realidad. Kübler-Ross, plasma una serie de poemas, respecto a este tema y uno de ellos dice:

¿Por qué tenemos padres y hogares?
¿Por qué tenemos dos orejas y una nariz?
¿Por qué viven los bebes? ¿Por qué mueren? ¿Por qué morimos, y por qué nos da miedo?
¿Por qué vivimos? La respuesta es: ¿Por qué no?
(Kübler-Ross, 1983)
 
La mayor ansiedad en este tema, esta dado por dos factores; la incertidumbre y el misterio que produce el solo hecho de pensar en la muerte. Sin embargo la educación sobre este tema, se hace cada día más relevante. El crecimiento sano de cualquier sujeto, no sólo implica la salud física, sino también la salud emocional y mental. Preguntarse por la muerte es parte de la vida y del crecimiento personal de cada sujeto.
 
Diversos autores, entre ellos Kübler-Ross (1983) y Spielberger (1975), han demostrado como la muerte es una fuente de angustia en la vida del hombre. Los estados ansiosos, están dados por la expectativa y sensación constante de que algo negativos pueda ocurrir; genera cambios cognitivos y de la percepción.
 
La angustia, impide concebir la muerte como un fenómeno natural, como un proceso de transformación de todas las cosas. Proceso de cambio, ya que desde la mirada espritual que cada sujeto profese, el morir será un proceso de transformación y paso a un lugar mejor.
 

Los niños, en las etapas del desarrollo modifican su concepción de muerte, al inicio, la perciben como algo reversible, pero con el tiempo, entienden que es algo irreversible. Desde este punto de vista, se debe considerar el tipo de pensamiento que posea el niño, para comenzar a hablarle del tema. De esta modo, el niño tendrá una idea de muerte incorporada y se cuestionara a su manera y en el momento que se sienta preparado, enfrentando de mejor manera la vida. Tomar el tema en una conversación más, como parte de la educación, con los hijos, los amigos y la familia; significa considerarlo como una realidad e inhibir los prejuicios y miedos que ello genera.
 
La experiencia de pérdida genera respuestas de rabia, pena desesperación y vacío, lo que marca la diferencia, es como esté el sujeto preparado para vivir esa experiencia y si posee argumentaciones construidas personalmente sobre esto. Buscar una explicación, no significa encontrar respuestas claras a todas las preguntas. Sin embargo, si es un paso; especular, hablar, desmitificar juicios a priori y elaborar definiciones personales respecto a la muerte.
 
La construcción de ideas personales respecto a la muerte genera una mejor aproximación a la pérdida real de un ser querido. Aun cuando nadie este preparado para la pérdida, existen recursos creados a partir de una reflexión previa del tema. Lo cual enriquece el proceso de duelo y aporta en las etapas de este. No sólo, es la situación real de duelo, sino que para muchos aspectos de la vida del sujeto, implica una manera de enfrentar la vida y valorar cada experiencia negativa como una oportunidad de aprendizaje y enseñanza de la vida. Por lo tanto se sugiere:
-          Cuestionar y pensar el tema, como adulto, se pasa por alto el tema central de la vida.
-          Tomar el tema de la muerte y la pérdida como contenido esencial en la crianza de los hijos.
-          Considerar y discutir al respecto, tomando en cuenta las diferentes opiniones.
-          Respetar la opinión de los demás sin juzgar. Debatir en familia enriquece y une a la familia.
 
Desde que punto, la muerte cobra sentido, en un niño, vendrá a enseñarle a sus padres, amigos y familia, si es un adolescente, podrá entregar enseñanzas a su familia y amigos, y en el caso de los adultos y abuelos, entregan sabiduría y cumplen su cometido, logran su tarea y se van. En la medida que haya un cuestionamiento de la muerte, la vida adquiere un mayor valor y el proceso de muerte se hace mucho mas llevadero.
 
 
 
                                                                                             Amaia Rosas
                                                                                           Equipo de Salud Mental
                                                                                        Unidad Oncología Pediátrica
                                                                                       Hospital Dr. Sótero del Río
 
 
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Referencias Bibliográficas.
 
-          Kübler-Ross, E. (1983) “Los niños y la muerte” Ed. Océano. Barcelona, España
 
-          Leo Matos Traducido y extractado por Carmen Bustos de Question de Nº 71 Editions Ritz París http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=641
 
Agrupación de Padres de Niños Oncológicos que han Partido
corporacion@reviviendo.cl - Santiago - Chile